Como vistas a través de un microscopio, estructuras celulares, microbios, conchas y fósiles se reproducen en papel, dando vida a un arte diferente y cotizado.

La naturaleza es la inspiración de Rogan Brown. Patrones y motivos recurrentes que se suceden en diferentes contextos y escalas, tanto macroscópicas como microscópicas. Podríamos decir que su trabajo es una imitación del impresionante detalle existente en cada nivel de la naturaleza y que, a través de una combinación de ciencia y arte, observación e imaginación, se plasma mediante la excentricidad de la imaginación individual. El resultado es abrumador. Es tal la complejidad que el volumen de datos para analizar, observar y clasificar es enorme. El papel no es por casualidad su material elegido. El papel encarna cualidades paradójicas que vemos en la naturaleza: su fragilidad y durabilidad, su fuerza y delicadeza.

Las grandes piezas se cortan a mano y con un bisturí se diseccionan en un lento acto que repite los largos procesos que dominan la naturaleza: crecimiento, descomposición y recuperación. Cada pieza es completamente única y ficticia, ya que Brown decide explorar la interacción entre la imaginación y el mundo “real” para crear estas esculturas hipnóticas totalmente blancas. El color llegó con Magical Circle Variations. Su última serie explora las sorprendentes similitudes visuales entre los arrecifes de coral y los microorganismos que se encuentran en el cuerpo humano. Una vez más, el artista juega con la arquitectura de la naturaleza y el crecimiento orgánico regalándonos, al final del camino, formas escultóricas híbridas, tanto reales como surrealistas. La magia del detalle, en papel.